No puedes levantar edificios, si no sabes cimentar desde la base.

Cada mañana, cuando me enfrento al espejo me repito a mi mismo, “tienes la suerte de hacer lo que quieres y encima, lo haces por que te gusta”. Y lo cierto es que es verdad, puede que no el 100% de los días, pero me siento un afortunado de poder trabajar en aquello que me gusta y además poder tomar decisiones informadas y alineadas con mi visión.

Sin embargo, actualmente vivo una situación donde la posición, en el itinerario dibujado hace unos años, se ha movido hacia delante muy rápido, como si hubiera caído en una de esas casillas del Juego de la Oca, donde repetías: “de oca a oca y tiro porque me toca“.

Una situación así, puede provocar la sensación de pérdida de interés por algunas de las tareas que aún tengas “on track“. En los manuales de gestión y eficiencia, leerías que las debes dejar a un lado y centrarte en lo “importante”. Esto podría ser así y en realidad, una parte de ti cree que debería tomar esa decisión, pero ¿Cómo justificas “abandonar” tan cerca de la meta? ¡No deberías ser consecuente y terminar!

Supongo que estas preguntas te han surgido a lo largo de tu vida profesional y no son de sencilla respuesta. En mi caso, actualmente convivo con al menos tres programas de carácter técnico, cuando desde hace un par de meses mi rol se situó más en un plano entre táctico y estratégico. Si hiciera caso a mucho de lo que leo, debería saltar a programas de gestión y así completar mi formación en ese ámbito.

Por supuesto que esa nueva orilla se presenta idílica y me encantará avanzar en ella, pero aún siento que esa base técnica es la clave para abanderar correctamente un proceso de Transformación Digital. Si no has “sufrido” en tus carnes las ventajas de un framework como SAFe frente a Scrum o si no entiendes la importancia de que las User Stories del Backlog están bien descritas y aterrizadas al equipo de desarrollo para evitar desviaciones en las estimaciones, o si nunca te has pegado de frente con el muro de la desmotivación.

Por eso, estar al cabo de la calle de las nuevas tecnologías, los ecosistemas de innovación y startups, las buenas prácticas, los casos de uso, las necesidades de negocio y encima cacharrear, de vez en cuando, con los equipos técnicos, son el caldo de cultivo para poder acercarte al éxito en etapas posteriores. No puedes levantar edificios si no sabes cimentar desde la base.

Es por todo ello, que seguiré construyendo arquitecturas Hub and Spoke, me pegaré con los Azure VPN Gateway para conectar recursos Onprem y dedicaré horas del fin de semana para configurar el Azure Firewall de la VNet Hub y poder controlar así las MVs de las dos Spokes.

Fuente: https://docs.microsoft.com/en-us/samples/mspnp/samples/hub-and-spoke-deployment/

Hace unas semanas escribí acerca de las organizaciones líquidas y ese enfoque es perfectamente encajable en una situación como la descrita en este artículo. Seamos líquidos y tratemos de hacer las cosas con sentido común, cultivando la parte técnica y moviéndonos hacia el nuevo entorno que se presenta delante de nosotros, pero sin perder de vista la foto global, para no dejarnos seducir sólo por lo inmediato.

Publicado por alb3rtoalonso

Soy un enamorado del poder de los datos. Entusiasta de la mejora y formación continua.

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