“Be water my friend”, hacia las organizaciones líquidas

Estamos a finales de abril y entorno sigue tremendamente impactado por el COVID-19. Hay empresas que hablan de permitir el teletrabajo de forma continuada tras la pandemia, mientras que otras como Google, Amazon y Goldman Sachs, empiezan a valorar todo lo contrario. ¿Vuelta a la oficina?, ¿todos los días?, ¿la mitad? ¡Nadie lo tiene demasiado claro en este momento!

https://www.lavanguardia.com/economia/20210410/6638640/grandes-empresas-tecnologicas-empiezan-volver-trabajo-presencial.html

Lo que sí que tengo claro, es que todas las organizaciones y principalmente las más tradicionales, deben seguir avanzando en el proceso de transformación digital. Y es aquí, donde la célebre frase de Bruce Lee, con la que compongo el título de esta entrada, cobra todo el sentido. En momentos de mucha incertidumbre, la facilidad de adaptación es un plus. Justo es por eso, es por lo que utilizando el símil, pasar del estado sólido, donde nos encontramos encorsetados y con dificultades para avanzar por ciertos recovecos y sitios estrechos o de difícil acceso, a líquido donde, por el contrario, ese problema no existe y rápidamente somos capaces de fluir, cobra especial importancia.

Pero, ¿Qué son las organizaciones líquidas?
Pues no son otra cosa que aquellas empresas donde la jerarquía se reduce al máximo. Es decir, no existe una pirámide en la que desde la base no se llega a vislumbrar el final. Además, las relaciones profesionales son más flexibles. No sólo están los empleados, sino que aparecen figuras como los freelances, colaboradores, e incluso se buscan sinergias con startups o con otras organizaciones incluso competencia directa.

Utilizan metodologías de trabajo como OKR, donde todos los objetivos son públicos. La organización al completo ha de publicarlos y estos son accesibles para el resto de integrantes de la misma. Ya sean los de CEO o los del nuevo becario, todos están “obligados” a informar de sus objetivos. De esa forma, se visibilizan las estrategias y se alinea a toda la organización en una única dirección. Esto sin duda, es una gran ventaja.

Siguiendo esta metodología de trabajo, el feedback por parte de los evaluadores de desempeño es continuo, lo que favorece enormemente la mejora continua de los equipos y la sensación de seguridad de los empleados. Ya que siempre saben si están o no alienados con sus objetivos, pudiendo actuar rápidamente sobre cualquier desviación.

Otro aspecto importante son los modelos de retribución. Esto es algo muy habitual en empresas del sector tecnológico, si bien parece que se está extendiendo a muchos otros sectores, incluir ventajas como ayudas a la comida, guardería, gimnasio, formación, teletrabajo. Esto sin duda, ayuda a atraer y retener el talento.

Hagamos el ejercicio de pensar por un momento en todos los beneficios descritos arriba y valoremos si nos gustaría que nuestra organización aplicara alguna de esas estrategias. Yo creo que sin duda, merece la pena explorarlas y empezar a trabajar por saltar del estado sólido al líquido. Veremos en el futuro si nos llegan las organizaciones gaseosas 😉

Publicado por alb3rtoalonso

Soy un enamorado del poder de los datos. Entusiasta de la mejora y formación continua.

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